Bueno, aunque este blog lo ideé para dedicarlo al running, la verdad es que poco a poco lo he ido dejando un poco, y hablando de fitness, alimentación y demás...así que voy a seguir desviándome.
Hoy os voy a contar mi primera experiencia en el surf. Vivo en la costa, y tengo la playa a solo dos pasitos de mi, vamos, que en 20 minutos andando llego a la playa, así que no tengo excusas para no ponerme morenita en verano. La cosa es que, desde hace un par de veranos se viene poniendo una escuela de surf en la playa, y cada vez que iba, me quedaba atontada mirando a los surferos, hay de todo desde chavales hasta niños y personas mayores...así que este último verano (2014) me acerqué y pregunté por las tarifas, y resultaban muy caras en verano y completamente incompatibles con mi horario. Así que triste, me fuí por donde llegué...
Al acercarse las navidades, le pregunté a mi novio qué quería para los Reyes Magos, y me comentó que este año quería hacer deporte conmigo y que le gustaría entre otras cosas que me dijo hacer paddle surf...
Así que como no me dijo nada más, me fui a buscar deportes para hacer los dos, y me volví a la escuela de surf, me dijeron que los precios cambiaban de verano a invierno y en invierno era mucho más barato, pero que el paddle surf no lo practicaban hasta más entrado el calor, Mayo o así, y que tenían una oferta de surf. Así que la pillé y me largué.
Y ayer, por fín hice uso de ella, solo pagué una clase, por que, a ver, era barato, pero tenía que pagar doble, ya que era mi regalo a mi novio por Reyes, así que con una teníamos bastante para probar.
Fue chulísimo, es un deporte muy complicado nos comentó el monitor, pero que si nos gustaba la playa, este era nuestro deporte, que no nos preocuparamos porque se tardaba mucho en aprender, y que hasta el segundo mes por lo menos no se puede uno poner de pie en la tabla sin pegarse un castañazo.
Nos dijo que lo que íbamos a hacer era familiarizarnos con la tabla, el agua y a conocernos a nosotros, porque aunque el monitor te de unas pautas, luego estás tu solo en el agua, y sólo tu conoces tu cuerpo, y aunque el te diga como controlar la tabla, tu eres quien con tu cuerpo y sus características aprender tus propios truquillos. No conseguí coger nada más que tres o cuatro olas, y ni por asomo me pude ni medio elevar con los brazos de la tabla, así que ni hablar de ponerme en pie.
Aprendí a medio sostenerme y no caerme de la tabla cuando te golpea la ola por detrás, aprendí a medio remar, y sobre todo aprendí que es un gran deporte donde estás tu solo con el agua, te ayuda a olvidar y desconectar. Eso sí acabas con dolores por todo el cuerpo, es muy duro, pero te sube el animo de una manera increible.
Disfruté mucho y se que ayer no solo ha sido la primera vez que probé el surf, sino que sé que no será la última vez que lo haga. Espero poder volver a subirme en una tabla aunque solo sea para hacer el candado y divertirme.
Espero que con este artículo, os entre ganas no solo de probar el surf, sino cualquier deporte, no debe importar hacer el tonto. Yo estaba con un montón de crios de 15 años y le saco el doble de edad, pero aún así lo disfruté como una enana.
Disfrutad de cualquier deporte que queráis probar, nunca os quedéis con las ganas de hacerlo por vergüenza a lo que puedan decir porque creais que sois mayores o no vais a poder soportarlo. Aunque parezca mentira, aquellas personas que practican un deporte porque les gusta y lo disfrutan nunca os van a tirar por tierra ni os van a quitar las ganas, las personas que verdaderamente disfrutan de un deporte os ayudarán a seguir practicándolo, por muy mal que se os dé, os animarán y aconsejarán, porque en un principio ellos también estuvieron como estás tu en ese momento, perdido y desorientado, pero con ganas de disfrutarlo.
Aquí os dejo un par de fotos del día de ayer.


No hay comentarios:
Publicar un comentario