Un día, ese pensamiento cambió.
¿Cómo? Gracias a un espejo.
Antes de decidir empezar a correr y a cambiar mis hábitos de vida por los de una vida más sana saludable, vivía inmersa en una relación asfixiante que solo me traía infelicidad. Por suerte para mí, eso se terminó. Psicológicamente todo mejoró nada más ponerle fin a aquella relación, pero físicamente, terminé con más de diez kilos de grasa en mi cuerpo. Cuando no me siento bien, tengo tendencia a comer mal, chocolate en exceso, bollería industrial, comida rica en grasas e hidratos, así como comer a deshoras (muchas veces comía por aburrimiento), todo esto debía sumarle el hecho de que apenas me movía, casi no hacía deporte, más bien no hacía nada de deporte.
Este tipo de vida hizo estragos en mi cuerpo, y por consiguiente en mi cabeza, no me veía bien, me sentía insegura, triste, me enfadaba cuando no encontraba ropa en las tiendas de moda... Hasta que un día decidí cambiar todo eso.
Me miré al espejo en ropa interior, y me dí cuenta, que bajo los kilos de grasa, que me sobraban, estaba yo, una persona fuerte, segura de mi misma, que necesitaba salir, dar la cara y gritarle al mundo que yo estaba aquí.
No sabía muy bien como hacerlo, las dietas no son lo mío, no soy capaz de dejar de comer lo que me gusta, y mucho menos pasar hambre, así que decidí probar a hacer deporte...
Busqué un deporte que me gustara, pasaba de gimnasios con maquinaria aburrida, sabía que necesitaba algo que me enganchara y divirtiera, y ¿que deporte hay que me guste más? ... La bicicleta, me encanta pasear en bici, así que como estaba de moda probé el spinning.
Es un deporte muy divertido, se quema muchísima grasa y es muy relajante. Pronto empecé a bajar de peso, y a tonificarme, aunque no reduje todo lo engordad durante tanto tiempo, comencé a verme muy bien, muy rápidamente. Pronto, debido al trabajo tuve que dejar el gimnasio, no tenía tiempo, y los horarios eran incompatibles, y volví a ganar parte del peso perdido en esos meses.
Fue entonces cuando cansada de no hacer nada y con el mono de la adrenalina del deporte, agarré a mi perro, me puse los tenis y me marché a correr.
En este blog, quiero volcar todo cuanto voy aprendiendo en cuestión de hábitos saludables, y está dedicado especialmente a aquellas personas que no tienen fuerzas para dar el primer paso hacia el cambio. Quiero animar a todos aquellos que se sienten tristes, infelices e inseguros debido al malestar que les provoca su peso a que den el primer paso y corran conmigo. Que aprendan conmigo, no de mí, sino conmigo, a poner un pié delante de otro, para alcanzar la meta que se propongan, ya sea perder peso, verse mejor, afrontar un reto o simplemente divertirse practicando deporte. A todas esas personas les dedico las líneas que escribo aquí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario